Hielo Sur y su director, Alejandro Montero maneja el concepto de la calidez con genialidad. El sabe dónde trabajar la luz y la armonía cromática, en mobiliario y objetos, dotando cada espacio de una sensación de relajo innegable.
Una paleta discreta, muebles que proponen una doble función, un recorrido sin complejidades, arte y texturas, todo rima y es la armonía la que predomina en su diseño.
Cada cosa tiene su lugar, el negro es un interesante hilo conductor y todo está dispuesto con un objetivo claro: facilitar la vida.
En el hall de acceso, el volumen central se reviste en madera y espejos, una solución que no solo aporta profundidad y luminosidad, sino que también resuelve con discreción aspectos funcionales, ocultando el tablero eléctrico e incorporando un pechero.
En la salita de estar, un mueble de televisión con módulos de almacenamiento ordena el espacio y mantiene una estética limpia y contemporánea, mientras la selección del mobiliario complementario asegura una continuidad visual y material que se percibe en cada ambiente.
El comedor, protagónico, es cómodo y a través de la luz, de la vitrina y del mueble bar que contiene estilo y los imprescindibles de una vida social activa.
Cada cosa tiene su lugar, el negro es un interesante hilo conductor y todo está dispuesto con un objetivo claro: facilitar la vida.
Forma y fondo, pocos objetos y una coherencia visual que se traduce en una impecable puesta en escena.










